jueves, 1 de mayo de 2008

Foo Fighters

Cuando los artistas prometen y prometen que su nuevo disco es el mejor de su carrera, siempre queda un espacio para la duda. ¿Será cierto lo que prometió Grohl? ¿Será mejor que "In Your Honor", el álbum que él mismo había llamado como el mejor trabajo de Foo Fighters? Claro, cómo no plantearse esa duda, si en realidad aquel quinto LP de la banda atrajo a muchos más admiradores y aparte mostró un lado más sensible, pero no menos rockero, en temas como "Razor", "What if I do?" o todos los que aparecían en la segunda parte de aquella entrega.

Y si Grohl había mostrado una intrepidez admirable en cada uno de los temas de "In Your Honor", si estaba abierto a probar con distintos elementos, a mostrar el amor por su vida, "Echoes…" es el punto culmine de aquella plenitud. Manteniendo aquel particular estilo con que hemos conocido a la agrupación desde sus inicios, Foo Fighters se plantean frente al mundo con una claridad insuperable, uniendo a aquel estilo la maestría de la experiencia y la satisfacción del lugar que han alcanzado en este momento.

Porque este sexto álbum de estudio de Foo Fighters se resume precisamente en aquellas cuatro palabras que lo titulan, Ecos, Silencio, Paciencia y Gracia. La banda trajo de regreso a Gil Norton, con quien grabaron de forma más afiatada que nunca; recurrió al silencio de los (pre) juicios para componer estos 12 temas; han construido gradualmente un proceso que pareciera que estuviera en la cima creativa; y simplemente, se les nota más directos, transgrediendo sus propios conceptos sobre lo que podían lograr, y más orgullosos de su música que nunca. Y es que cuando emiten esa sensación íntegra "in your face", donde están completos como seres humanos, como hombres y músicos, en realidad no hay nada que se les pueda interponer.

En este nuevo disco, el lado acústico y el lado ruidoso llegan a unirse y no solo ser partes separadas. El comienzo no puede ser más brutal (de una buena forma), dando señas suaves con "The Pretender", que luego se transforman en uno de los temas más potentes que se le haya escuchado a Foo Fighters, mezclando la delicadeza con la fuerza progresiva en las guitarras y los ineludibles golpes en la batería de Hawkins. Y Grohl utiliza la voz sin ni siquiera recurrir al grito, jugando con los matices de la melodía y también con el volumen más alto. Y de repente, ya se transforma en un placer adictivo.

Jugando con esos matices, luego llega "Let it Die" (dedicada a Courtney Love), que también tiene un inicio muy calmado que deriva en un torrente eléctrico del que no se puede escapar, tal como "Erase/Replace", un tema más pesado aún: aprendieron a manipular el poder que se emite por los amplificadores no para componer canciones en un formato correcto, sino derechamente para apropiarse del auditor y no soltarlo hasta el final. Y con esos tres temas, Foo Fighters te convencen que no se vienen con palabrillas al viento.

Después le sigue "Long Road to Ruin", una alegoría a los acordes de Beach Boys y los juegos de voces de aquellas canciones californianas, y por fin, algo de tranquilidad, con "Come Alive", un track preciosamente confeccionado, como lo que en inglés se llama craft, en el más puro sentido del artista que moldea su obra con cuidado y fineza. No es un tema acústico, pero la guitarra baja de intensidad, la batería pasa a convertirse en percusión y todo llega a un clímax con un urgente "Come Alive! Come Alive!". Y es increíble, Foo Fighters logran convencer que este es un disco que no puede pasar inadvertido. Y "Strange Things Have Happened" es para emocionarse, Grohl leyéndole una carta de amor a su esposa con toda la pasión del mundo y con un tono de voz hasta distinto, con solo un par de guitarras acústicas como trasfondo, realmente de otro mundo.

El disco nos lleva a un descanso con "Cheer Up Boys (Your Make Up is Running)", puesta intencionalmente a la mitad del álbum para dividir aquella primera parte tan, tan intensa de esta otra parte más relajada, que continúa con un corte del estilo happy de R.E.M. de los ochenta en "Summer’s End", para proseguir con "The Ballad of the Beaconsfield Miners", un track completamente instrumental dedicado a dos hombres que se quedaron atrapados en una mina en Tasmania, y que mientras esperaban su rescate, escucharon en un I-pod la música de Foo Fighters. La música es excepcional, con un juego de cuerdas digna de un maestro, pero no así carente de cariño.

Luego provienen los dos primeros temas en la historia de Foo Fighters que incluyen piano, ambos con una fuerte influencia de Paul Mccartni: uno es "Statues" y "Home", con Dave en el piano, da para llorar.

Dave Grohl tenía razón, por mucho que no le queramos creer. "Echoes, Silence, Patience and Grace" es uno de los mejores discos de la trayectoria de la banda, y eso es simplemente porque tenían la convicción de lograrlo, seguros de que este momento es irrepetible y concientes que la autenticidad es la herramienta principal para crear un trabajo honesto, fino, potente, donde el silencio y la gracia coinciden para extraer la inspiración.

Lista de temas:
"The Pretender" – 4:29
"Let it Die" – 4:05
"Erase/Replace" – 4:13
"Long Road to Ruin" – 3:44
"Come Alive" – 5:10
"Stranger Things Have Happened" – 5:21
"Cheer Up, Boys (Your Make Up Is Running)" – 3:41
"Summer's End" – 4:37
"Ballad of the Beaconsfield Miners" – 2:32
"Statues" – 3:47
"But, Honestly" – 4:35
"Home" – 4:52



Link de descarga: http://files.filefront.com/Foo+Fighters+Echoes+silerar/;8965702;/fileinfo.html

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