lunes, 9 de junio de 2008

Metallica

Para esperar a septiembre, mes de la chicha, empanadas, volantines y la supuesta salida al mercado del noveno álbum de estudio de Metallica, dejamos este mega post con la discografía de una de las bandas más importante en la industria musical.

La banda que se atrevió a llevar tan metálico nombre dio suficientes pruebas en el curso de diez años, hasta llegar a 1991, de ser los más consistentes e innovadores representantes del rock de vertiente dura de toda una generación de músicos en los Estados Unidos y, por qué no decirlo, en el mundo entero. Al final de cuentas, sin haber transado en apariencia con sus principios de fondo, hicieron que todas las instituciones de la industria de la música popular, entiéndase Grammys, Billboard o Rolling Stone, se rindieran a sus pies. Metallica, valga la redundancia, le dio al metal un buen nombre, profesionalismo y coherencia artística, y el sólo hecho de no estar en un punto de desgaste y de auto parodia luego de más de veinte años de carrera ya es un logro mayúsculo. En estos días para cualquiera tiene sentido el ver con distancia que Metallica siempre declaró ser una banda de rock duro, puro y simple, más que un fenómeno de thrash speed metal en la bitácora musical, que escribirían en la primera mitad de la década de los ochenta.


La historia de la banda se remonta a octubre de 1981, en Los Angeles, cuando el danés Lars Ulrich junto a James Hetfield aúnan esfuerzos para grabar un tema inédito para la compilación "Metal Massacre"; el tema elegido fue "Hit The Lights". En él, Hetfield se encargó de las guitarras, el bajo y aportó su voz, en tanto que Ulrich tocó la batería. Poco más tarde, Dave Mustaine y Ron MacGovney se unirían a la banda en la guitarra solista y el bajo, respectivamente. A medida que los meses pasaban Metallica fue ganando popularidad, gracias a la edición de una serie de demos que cruzaron Norteamérica de costa a costa e inclusive llegando a Europa. El más importante de esos demos fue "No Life 'till Leather", ya que, gracias a él, recibieron una oferta de Jon Zazula (empresario de la costa este), para que fueran a New York a ofrecer una serie de conciertos y a editar un álbum. Antes de ello, la banda se había mudado a San Francisco, lugar en el cual contaban con una base sólida de fans y su música era muy bien recibida. Pero la causa fundamental del viaje a la Bay Area, fue para unirse al genio del bajo, Cliff Burton, dejando de lado al bajista original, Ron McGovney.

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