"Another ten star classic". Las revistas del '84 parecieron saber de inmediato que el segundo álbum de Metallica era un clásico. ¿Con cuánta propiedad se podría hablar hoy del nacimiento de una obra maestra así tan a la rápida? Con casi ninguna. El golpe de corriente eléctrica que dio "Ride The Lightning" fue tan descomunal, gigantesco y devastador que llegó a romper todas las leyes de la física. Provocó una fisura trascendental, un quiebre más allá de cualquier explicación racional. Sus ocho cortes de auténtica rebeldía metalera doblaron el eje del tiempo, juntando el presente y el futuro por un instante en el que los individuos de ese entonces pudieron ver cómo en cinco, diez o veinte años más tarde, esta pieza furiosa del rock pesado se convertiría en lo que terminó siendo.Lo concreto es que cuando "Kill Em All" aún dominaba los recuentos y Mustaine todavía reclamaba porque su reemplazante había sido elegido como el mejor guitarrista del ’83 tras “haber calcado todos mis solos”, Metallica golpeó con todo el estruendo de "Fight Fire With Fire", una explosión de banda sonora digna del más atroz Apocalipsis, un infierno desatado. El vendaval de furia colérica mezclado con la sensibilidad de unos leads extraordinarios, el primero de los muchos de este tipo que se escucharían en el trabajo, elevaban a otro estándar la definición de violencia. Era Fuego con Fuego, una colisión de elementos inflamables cuya onda expansiva no dejaba nada a su paso, un desatar descriteriado de agresión, una pieza incólume de metal.
Sí, habían aprendido mucho. James ya sabía cómo gritar, y Lars cómo tarrear. Esa conversación sobre cómo iría a ser un segundo y un tercer disco que tuvieron Kirk Hammett y Cliff Burton en el bus que los llevaba a California luego de grabar "Kill Em All", se transformaba en una realidad también en "Ride The Lightning", la que proponía que no era necesario tocar acelerado para destripar poder... la primera falta de acuerdo entre Metallica y sus hardcore fans. Pero mientras Hetfield bromeaba diciendo que era la canción que Troy Kunkle, el hombre que mató a su víctima citando letras de "No Remarse", tendría que escuchar en la silla eléctrica, "Ride The Lightning" se catapultaba como estandarte de todos los tiempos con su monstruosa armonía y sus golpes emulando truenos y relámpagos enceguecedores.
Hetfield, Ulrich y Burton tuvieron razón en ello, y el argumento más sólido fue "For Whom The Bell Tolls", una obra maestra inconmensurable de la genialidad descarriada de Metallica. Ese bajo distorsionado con campanas de fondo, esa incansable figura que traza la guitarra de Kirk, esa elegantísima, llena de clase, oscura y marcial sección de leads, esas letras de guerra, abandono, dolor y resignación francamente colosales... Una canción redonda, que desafía el campo de la lingüística y que debe conformarse con el adjetivo de "perfecta".Hay varias leyendas también acerca de "Fade To Black"... Los fanáticos fundamentalistas los acusaron de venderse por firmar con un sello mainstream el ‘84, la etiqueta de "sell-out" los ha acompañado incluso desde la creación de esta pieza que en su tiempo debió haber sido una bofetada seca en la mejilla de quienes los seguían desde esas irreverentes y doctrinarias tocatas en el Whiskey a Go Go. Es que salieron con algo completamente inesperado que provocó una crisis de pánico la cual sólo el tiempo pudo apaciguar, porque hoy es más que un clásico, es un formidable ejemplo de riesgo triunfante. Era otro nuevo concepto.
A esto le sigue "Trapped Under Ice", aquí Hammett importa sin aduanas ni aranceles unos riff desde Exodus, su primera banda que recién veinte años después en "Tempo Of The Damned", ocuparía esas ideas originales para una canción, "Impaler". "Escape" se presentaba como una canción justa para un video. Curioso. Es melódica, atractiva, como calculada para captar targets masivos, pero que sin embargo se adecua perfectamente a un "Ride The Lightning" que mezcla inspiradamente el desenfreno rebelde y la clase, como se dijo, melódica. Metallica quiso demostrar que no era un producto del género, sino los generadores, que estaban un paso más adelante del Thrash.
Continua "Creeping Death" guiada por unos redobles y un bajo que dan rienda suelta a la maldición de las plagas bíblicas en Egipto. Die, by my hand, I creep across the land, killing first born man... Ese es uno de los momentos que definen a Metallica y al Thrash. Sólo los clásicos intocables pueden jactarse de aquello.
Cada episodio tiene su perspectiva y sin querer se han revisado las canciones una por una, pero, no hay que hacer esfuerzo ni invento para encontrarle una a "The Call Of Ktulu", la primera instrumental en la que participa la banda completa y la última colaboración reconocida por Metallica de Dave Mustaine. "The Call Of Ktulu" es un prodigioso reflejo musical de esta mitología, por eso a última hora descartaron el nombre original (When Hell Freezes Over)... No queda mucho más qué decir, sólo que a partir del minuto siete comienza lo que no es sólo la tremenda culminación de un instrumental épico sino el grand finale más dramático que jamás haya tenido un álbum de Thrash Metal, si es que pudiese clasificarse a un conjunto que escribía música destinada a no quedar sujeta a una era, a una tendencia o a una época.
Lista de temas

1. "Fight Fire with Fire" – 4:45
2. "Ride the Lightning" – 6:37
3. "For Whom the Bell Tolls" – 5:10
4. "Fade to Black" – 6:57
5. "Trapped Under Ice" – 4:04
6. "Escape" – 4:24
7. "Creeping Death" – 6:36
8. "The Call of Ktulu" – 8:54
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